de novembre 01, 2007

KEITH RICHARDS EN LA PEATONAL

Juro que lo mío no es envidia. No son celos originados en que difícilmente pueda poseer alguna vez un vehículo como ese. Pero me rompen soberanamente las pelotas vos y tu camioneta 4x4 de mierda.
Me encanta ver autos lujosos por la calle. Realmente disfruto cuando veo un Mercedes. Es muy difícil que alguna vez yo pueda manejar uno. Tal vez nunca siquiera pueda subirme a una máquina de esas.
De los que manejan coches como esos pienso generalmente mal. Eso es un prejuicio o –ahora sí- envidia, porque generalmente mi primer comentario es “mirá el garca ese, a cuantos habrá cagado para tener ese auto”. También abro juicios sobre la condición moral, ética, económica, social e inclusive sexual del conductor. Pero me encanta verlos circular por las calles de mi ciudad, poder apreciarlos más que en fotos, saber que existen de verdad y que –si alguna vez tengo suerte- podría ser atropellado por un Audi A8. Es como cruzarse con Keith Richards en la peatonal.
Inclusive, debo reconocer, me gusta tu Hilux. Es un derroche de modernismo, tecnología, lujo y placer. Viajar en esa chata debe ser como viajar en un living. Un poco ostentosa, tal vez; se puede criticar esa obsesión futurista propia de los japoneses. Por ahí los diseños americanos me caben más. También creo que debe ser fantástico encarar sendas inexpugnables en una Land Rover Defender o en una Mitsubishi L200.
En este punto es conveniente aclarar que no entiendo un carajo de autos o picaps. Los nombres de los modelos los voy sacando de Internet, pero los he visto en la calle. Y este es el punto. He visto por las estrechas calles de Córdoba esos verdaderos mastodontes mecánicos, brillantes, relucientes, impecables… Evidentemente el 90% jamás anduvo por un camino de tierra (la 4x4, el conductor no sé)
Ya tenemos los colectivos, las traffic escolares y de reparto, las chatas de verdulería, los camiones con arena, los carros cartoneros, los repartidores de pizza, los utilitarios de los soderos, los bobos que estacionan en doble fila aún cuando pueden hacerlo correctamente, los bobos que estacionan en doble fila en general, los ciclistas suicidas, los que hablan por celular mientras conducen, los que tocan bocina apenas se pone el semáforo en verde, los boludos que cruzan corriendo… Ya tenemos demasiados complicaciones en el diario tránsito como para que –encima- tener que andar esquivando tu gigantesca chata, más ancha que la mierda, con luces por todas partes y siempre amenazantes para los vehículos medianos. Como si fuera poco, la espada de Damocles: “si lo toco me va a salir una fortuna. ¿Lo cubrirá el seguro?
Y ni hablar se te toca al lado en la playa de estacionamiento. ¡Hay que hacer 983 maniobras para meter el auto marcha atrás! Particularmente, tengo que entrar la panza hasta la asfixia para poder salir del auto, porque tu puta chata ocupa un 30% más del espacio marcado, y apenas puedo abrir la puerta. En las estaciones de servicio, porque tienen un tanque de dos millones de litros, hay que esperarte media hora hasta que llenes… y después que te hagan la tarjeta.
¿Y un viernes a la noche por la Rafael Núñez? El tontódromo a full. Todo el mundo filmando y vos, a 10 km/h, ocupando la mitad de la calzada, mirando y hacièndote ver. Y yo atrás, puteando porque quiero salir de ahí no puedo por tu culpa.
En definitiva, no me molesta que tengas guita. Tampoco me jode que seas ostentoso. Si me diera el cuero, tal vez yo también lo sería. Lo que me rompe las pelotas es que te constituyas en un nuevo obstáculo en la calle. Me hincha los huevos tener que hacer más maniobras para estacionar. Me “toca los cojones”, como dicen en España, que te montes en una moda que molesta directamente a los que te rodean. Comprate un auto.
Gracias por entender.

d’octubre 26, 2007

¿Y A ESTE LO TENÍAN?


Jejejejeeeeeee... es bizarrísimo...

d’octubre 20, 2007

CAMBIO DE PLANES

John miró la hora y decidió que ya era suficiente. Dejó los auriculares sobre la consola e hizo con sus dedos el típico gesto de "cortar" al bajista que se encontraba dentro del estudio. Dio al ingeniero algunas instrucciones sobre lo que debería hacerse la mañana siguiente, en la que él tenía que participar en una reunión de padres en la escuela de su hijo, por lo que recién aparecería por allí pasado el mediodía.
Estaba muy cansado pero de buen humor. El día había sido productivo porque había grabado las voces de dos temas y las bases de otros cinco. Los músicos de la banda estaban muy compenetrados con la idea de su nuevo disco y él seguía escribiendo canciones. Pero no todo puede ser perfecto. Cuando bajó al estacionamiento notó que su coche tenía una goma pinchada. Pero al contrario de lo que habría pasado en algún otro momento, no se fastidió, sino que lo tomó con cierta filosofía. No tenía muchas ganas de manejar, por lo que se entusiasmó con la posibilidad de tomarse un taxi y -de paso- dar una vuelta por la ciudad.
El coche de alquiler tomó por el Holland Tunnel para abandonar New Jersey, pero en lugar de doblar por la Décima Avenida, para llegar directamente a su hogar, siguió algunas cuadras más hasta llegar a la Park Avenue. Pocos metros antes de llegar a la Calle 57 Este decidió abandonar el medio de transporte. Abonó el viaje y siguió caminando en busca de un bar abierto. Eran las 11 y media de la noche y la tarea no era fácil. Finalmente, en la esquina de la 60 con la Quinta Avenida encontró un pub bastante bien puesto, del cual salía una música que lo atrajo. La barba de un par de días y el pelo corto, sumados a los lentes oscuros, le permitieron moverse con tranquilidad sin ser reconocido.
Pidió una cerveza y se sentó cerca del escenario donde una banda tocaba una melancólica versión de "Mind Games" que le llamó la atención y lo emocionó. Cuando el conjunto hizo una pausa, le hizo un comentario al pasar al guitarrista, que debió mirar dos veces para darse cuenta de quién se trataba. John, que por entonces iba por la cuarta cerveza, tenía ganas de conversar y lo invitó a sentarse. Charlaron durante unos 20 minutos hasta que el grupo debió volver a escena. Entonces John se prendió en una larga y divertida zapada. Los pocos parroquianos que quedaban demoraron bastante en darse cuenta de lo que sucedía y entender la suerte que tenían. Arriba del escenario, John se divertía como un amateur. Tocaba temas de Paul McCartney haciendo rimas guarangas y se daba el gusto de realizar larguísimos solos con la Telecaster que le habían prestado.
A las dos y media de la mañana el bar ya había cerrado, pero el dueño, dos empleadas, los integrantes del grupo -cuatro pibes originarios de Brooklin- y John seguían tomando cerveza, hablando a los gritos, riéndose a carcajadas e improvisando canciones con los instrumentos ya desenchufados.
Cerca de las cuatro, y bastante borracho, John decidió regresar a su casa. "Lo siento chicos, me estoy divirtiendo muchísimo, pero Yoko me va a putear", dijo mientras se dirigía a la puerta. Entre risas, agregó: “Ella me tiene cagando”. Llamó un taxi y le indicó la dirección. En ese mismo momento, en la madrugada del martes 9 de diciembre de 1980, un tipo que hacía varias horas que merodeaba el edificio Dakota insultaba por lo bajo y se internaba en el Central Park, perdiéndose en la oscuridad y el olvido. Diez minutos después, John Lennon entraba al edificio pensando en que iba a dormir hasta tarde y faltaría a la reunión de padres del colegio de su hijo.

d’octubre 11, 2007

LA EXTINCIÓN DE LOS MAMUTS

Ya la había escuchado hace algún tiempo (no recuerdo si hace algunos meses o algunos años, estoy como mi pc, con la memoria jodida). Es una excelente canción para niños, pero por las dudas, primero deberían supervisarla los padres (¡chan..!)

d’octubre 08, 2007

BREVES INSTRUCCIONES PARA PUBLICAR COMENTARIOS

En atención a que varias personas han expresado dificultades para publicar sus elogiosos comentarios, a continuación les brindo unas sencillas explicaciones para hacerlo sin dificultades.
Paso 1: A este todos lo saben, hay que hacer click en el linck que dice "x comments" (dónde x es el número de los comentarios realizados) y se abre otra pantalla, en la que debemos dar el...
Paso 2: A la derecha de tu pantalla, podrás observar la frase "Haga su comentario", debajo de la misma está el espacio destinado a escribir el comentario. Ok, a esta también la sabían todos.
Paso 3: Acá suelen comenzar los problemas, porque lo que hay que hacer es "elegir identidad". Las dudas -por lo general- son existenciales, ya que la mayoría creemos que a la identidad ya la tenemos, y que no es algo que se elige, sino que se forma a lo largo de la vida. Pero Internet nos facilita algunas cosas y entonces podemos elegir ser"otros" e inclusive "anónimo". Si elegís ser otro, vas a poder poner tu propio nombre (que en realidad no es ser otro, pero puede ser el punto de partida para ser mejor) o directamente poner cualquier cosa (Michael Jackson, Marilyn Monroe Ho Chi Min, Michel Platini, Árbol, Tenedor, Etcétera, etc.)
Paso 4: Hacés click en "publicar comentario" y ¡yatá!